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Cuando hablamos de cultura árabe, hablamos de la historia de una tierra común a varios grupos a lo largo del tiempo, y que fue conquistada por los árabes.
Dos elementos fundamentales de la cultura árabo-islámica son la invariabilidades de sus fuentes absolutas y la abertura al cambio. Esta última se manifiesta en la riqueza y la diversidad de la actividad jurisprudencial musulmana. En este sentido, la expresión de opinión diferente es muy conocida entre los musulmanes. La irreductibilidad de la cultura árabo-islámica está vinculada a la esencia del Islam que consiste tanto en la religión como en el modo de vida a adoptar. De este modo, el Islam se considera universal, completo, justo, realista, objetivo y diverso en la unidad[1].
La cultura árabo-islámica es muy diferente de los otros modelos culturales por su exclusividad. Por un lado, esta cultura tiene su origen en los valores del Islam que se encuentran en el Corán, el idioma árabe, y la jurisprudencia de los Ulemas (teólogos musulmanes). Por su parte, la cultura occidental está fundada en el pensamiento griego, las leyes romanas y el credo cristiano. Otro rasgo muy importante de la cultura árabo-islámica es el hecho de haber logrado el equilibro entre lo racional y lo espiritual.


